Manipulación de la identidad visual de la Ciudad de Buenos Aires

Por Carlos Fumagalli

Cómo convertir la ciudad en un gigantesco objeto de manipulación y creación de sentido.

El color amarillo está fuertemente identificado con el pro, aunque cambiaron su color de identidad visual por un mosaico multicolor con la idea de abarcar pluralidad, el amarillo persiste como símbolo visual unido al pro.

Desde el comienzo de su gestión en la ciudad establecieron el uso del amarillo como color institucional del Gobierno de la Ciudad en la papelería, el mobiliario urbano, y todas las formas de comunicación y visualización del gobierno, avanzando sobre la identidad visual de la ciudad en un proceso continuo de integración entre el color oficial que impusieron al iniciar su gestión y el amarillo pro.

Cito un artículo de Telam Todo amarillo: el PRO y la mezcla entre propaganda y comunicación pública sobre la denuncia que realizó Poder Ciudadano en la campaña de 2015 acerca de este asunto:

Pablo Secchi, Director Ejecutivo de la ONG Poder Ciudadano, sostuvo en diálogo con Télam que dicho veto fue argumentado desde el PRO, cuando la entidad pidió explicaciones, debido a que “el gobierno nacional no tenía una ley de regulación de la pauta, y eso generaba una diferencia que beneficiaba a ellos”, o lo que en síntesis fue “una respuesta partidaria”.

“Hace tiempo insistimos en que no se puede cambiar el color de una ciudad de acuerdo al partido que lo gobierna”, planteó, y recordó que “se profundizó con el macrismo pero también lo había hecho (el ex jefe de Gobierno Jorge) Telerman”.

Al unir el color oficial con el de su partido este se apropia de la identidad visual de la ciudad, creando la falsa percepción de que lo que se encuentra pintado de amarillo pertenece de algún modo a su gestión.

Hábitat y publicidad

¿Cómo percibimos nuestro entorno?

La percepción del mundo a nuestro alrededor es un elemento sustantivo en la construcción del modo de pensar y de interpretar la realidad. Las imágenes que vemos proveen una parte fundamental de la “materia” con la que construimos nuestro pensamiento, nuestra construcción de sentido. En las ciudades el entorno es la suma de diversos factores, desde el diseño general de la ciudad a las iniciativas y construcciones individuales, el resultado es una construcción colectiva. En Buenos Aires, en distintos momentos hubo acciones gubernamentales que definieron o modificaron la estructura, y esas obras expresan la ideología del gobierno que las realizó.

  

En forma creciente desde que el pro se hizo cargo del gobierno de la ciudad, pero de modo particularmente agresivo desde que asumió Larreta se está realizando una intervención extendida a todos los barrios, que impone el amarillo del pro con intención de naturalizarlo como color identitario de la ciudad. Esto pasa inadvertido para muchos ciudadanos que no reparan conscientemente en el entorno, dando por hecho de algún modo que el exterior es algo natural, sin observar que estamos experimentando una transformación del ambiente que responde un diseño realizado por comunicadores.

La publicidad es cada vez menos conceptual, la tendencia en comerciales es establecer una relación emocional entre el emisor y el destinatario, esta metodología se practica desde hace tiempo pero últimamente se ha llevado hasta el extremo, en algunos casos ni siquiera muestra o se habla del producto sino que simplemente se apela a sentimientos atávicos comunes para luego mostrar el logo o la imagen del emisor y al asociarlo crear el vínculo emocional. Clic aquí si querés ver un ejemplo interesante. Esto es el resultado de estudios sobre el comportamiento y procura la manipulación de grandes grupos sociales.

La publicidad forma parte de los patrones culturales que establecen pautas de comportamiento y es uno de los factores a tener en cuenta en la creación de sentido, pero esta nueva forma publicitaria avanza un paso más, profundizando su influencia subliminal, buscando llegar a capas más profundas y tratando de naturalizar patrones de comportamiento inducidos.

La ciudad se encuentra saturada de mensajes gráficos, algunos dan consejos paternales sobre cómo “cuidarse o vivir mejor” por ejemplo ceder el asiento a quien lo necesite, levantar la caca del perro, o ser amable, mensajes obvios de buen comportamiento social con los que ninguna “buena persona” podría estar en desacuerdo, y que sitúan al receptor en el lugar de un niño al que hay que enseñar normas básicas (1)

El tuteo refuerza esta manipulación. Otros mensajes en el mismo tono publicitan directamente al gobierno de la ciudad, pero no comunicando hechos de gobierno, sino buscando establecer el vínculo emocional con el receptor, como lo hacen en la campaña gráfica “Vamos a… morfar, terracear, las agradesefie, etc.” cuya única finalidad es crear empatía entre el partido de gobierno y los ciudadanos que encima pagamos el costo de dicha publicidad, mientras se reducen los presupuestos de áreas verdaderamente necesarias, como los centros de ayuda a las víctimas de violencia de género, o el mantenimiento de escuelas. 

Es llamativo que los afiches más injustificados desde el punto de vista de una comunicación gubernamental no aparecen como parte de la campaña de comunicación “transparente” oficialmente publicada en el sitio web de la ciudad, cuyo enlace copio a continuación:

http://www.buenosaires.gob.ar/transparencia/campanas

Las líneas de subte 

En el año 2006 el estudio Shakespear diseñó por pedido de Metrovías un sistema de señales para las bocas de subte que identificaban cada línea con su color correspondiente, estas señales circulares llamadas pastillas, resultaban visibles a gran distancia y permitían distinguir desde lejos a qué línea correspondía una estación. Las pastillas muy agradables de diseño y en perfecto estado de conservación fueron reemplazadas en 2014 por otras semejantes pero de color amarillo, eliminando la útil identificación a distancia de cada línea. ¿Por qué este reemplazo? Las señales amarillas hacen referencia al color de su partido, se reemplaza información útil por una solapada pero obvia apropiación de un símbolo público.

http://enelsubte.com/noticias/licitan-renovacion-de-senaletica-de-accesos-de-estaciones/

La invasión amarilla:

La imposición abrumadora del color del pro en todo el ámbito de la ciudad se logra mediante las campañas gráficas publicitarias presentes en todos los barrios y la intervención agresiva sobre veredas, calles y el sistema de señalización de normas de tránsito y desplazamiento en la ciudad, junto a la modificación de la señalética de las líneas de subterráneo. El gobierno de Larreta está transformando el hábitat urbano a partir de un diseño centralizado creando un entorno que hace imposible dirigir la vista hacia cualquier lugar sin ver una referencia visual a su partido.   

El pintado de amarillo de los cordones de la vereda de todas las esquinas de la ciudad y las bajadas para autos de cada garage transforma cada cuadra en un signo que remite al pro: lo ves cada vez que cruzás la calle durante el segundo en que mirás el cordón para levantar el pie al caminar, a cada dirección que mires encontrás el amarillo en forma inevitable, cuando levantás la vista ves los afiches que proponen un vida mejor sin comunicar absolutamente nada. Los vallados de cualquier obra pública también se pintan de amarillo.

La idea es que no exista un punto en el que algo amarillo no esté dentro de tu campo visual.

Comunicacionalmente es una acción totalitaria, en la que se busca naturalizar al pro como propietario implícito de la ciudad.

En los pasos de vías de ferrocarril bajo nivel hacen un trabajo elaborado: en algunos pintan los dinteles y el techo del túnel de amarillo, el dintel se ve desde lejos y funciona como un horizonte que uno debe atravesar para llegar a donde se dirija, al penetrar en el túnel el techo amarillo produce la satisfacción de la “meta alcanzada” de llegar a un horizonte accesible. En otros pintan el techo de color oscuro y las paredes de amarillo con caritas de emoticones o símbolos con pretensiones psicodélicas o algo así, que no tienen un significado concreto sino que buscan que cada quien los relacione con algo que le de satisfacción. (ver videos poner enlace) Denominan los túneles con nombres de artistas como Spinetta o Gustavo Cerati, que nunca hubiesen aceptado representar al pro de ningún modo, pero esa asociación busca dar por hecha una corriente empática para quienes valoramos las obras de dichos artistas. En el caso de Spinetta las declaraciones del asesor presidencial y referente de la “filosofía” del gobierno Alejandro Rozitchner tildándolo de “ignorante y demagogo” desnudan que en realidad desprecian su obra tanto como desprecian cualquier valor cultural verdadero. 

Últimamente en han comenzado pintar las áreas para cruces de peatones que tradicionalmente se establecieron con franjas blancas alternadas con el negro del pavimento demarcando el área para cruzar la calle de vereda a vereda. La innovación es que en lugar de alternar entre las franjas blancas y el pavimento ahora, con un descaro absoluto en vez de dejar el color del pavimento entre franjas pintan esa superficie de amarillo..! Sí; otra vez el color de su partido. 

El empleo del amarillo que identifica al partido gobernante como color institucional del gobierno de la ciudad y la apropiación de la identidad visual del patrimonio común, tiene implicaciones obvias de abuso sobre las que puede realizarse un análisis profundo desde distintas disciplinas, este artículo intenta una primer observación a la política de imposición de sentido y apropiación del patrimonio de identidad social desde la posición hegemónica del partido gobernante y sus consecuencias.

 

 

 

Un comentario en “Manipulación de la identidad visual de la Ciudad de Buenos Aires

  1. Pingback: El color partidario del pro en las señales del subte | Red de Construcción Ciudadana

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